La primera visita es el momento de conocer tu situación, entender tus objetivos y revisar cómo te desenvuelves en tus actividades cotidianas. No necesitas llegar con todas las respuestas: la valoración sirve para conversar sobre ellas.

Conocer tu punto de partida

En una valoración de fisioterapia se pregunta por los síntomas, los antecedentes de salud y la vida diaria. Según el caso, se revisan aspectos como movimiento, fuerza y equilibrio. Esta información permite conversar sobre las opciones de tratamiento y el seguimiento.

Prepara lo que quieras compartir

  • Qué movimientos o actividades te resultan difíciles.
  • Qué te gustaría volver a hacer con mayor comodidad.
  • Estudios o indicaciones médicas que ya tengas.
  • Preguntas sobre el tratamiento y su organización.

No es necesario enviar expedientes por el formulario de agenda. Si tienes documentos relevantes, puedes tenerlos a la mano para revisarlos durante la visita.

Un espacio cómodo en casa

Elige un lugar despejado para conversar y moverte, y usa ropa cómoda. Si quieres que un familiar participe, coméntalo al confirmar la cita. Por WhatsApp acordamos la ubicación y cualquier preparación específica.

Del objetivo al plan

Después de la valoración se propone un plan individualizado. La fisioterapia puede incluir ejercicios y orientación, y el seguimiento se ajusta a la evolución de cada persona.